Agroecología: ¿necesidad o cambio por conciencia política?

Institución: Grupo demanos.
Especialista: Alcides García Carrazana
Última actualización: 05/11/2012 18:07:49 GMT -05:00
Fuente: Alcides Garcí­a Carrazana. Educador y Comunicador Popular.

Los productores Ricardo Serrano, Cosme y Ángel Ben fueron reconocidos por Ángel Calle Collado del ISEC, Universidad de Córdova, España.

Esta interrogante estuvo en el centro de los debates durante las Jornadas de investigación y prácticas agroecológicas orientadas a la Soberanía Alimentaria celebradas en Bayamo con prestigiosos académicos del Instituto de Sociología y Estudios Campesinos (ISEC) de la Universidad de Córdova en España, otros de la Universidad de Granma y especialistas y campesinos que forman parte del Convenio de Soberanía Alimentaria y Desarrollo Local en las provincias de La Habana, Granma y Guantánamo.

Cuando una nación ve reducirse sus posibilidades de importación a niveles extremos, cuando no existen insumos para sostener el sistema agrícola tradicional del que dependía, cuando existe imperiosa necesidad de producir alimentos por una cuestión de supervivencia, comienzan a surgir iniciativas y aquellas que den resultados se extienden como la pólvora, mucho más si de cubanas y cubanos se trata, con esa cultura de la innovación que tenemos.

Fue así que a inicio de los 90, en medio de la profunda crisis económica en que se sumergió el país a raíz del derrumbe del campo socialista, comienza a extenderse una tipología de agricultura de subsistencia, con experiencias demostrativas que fueron ganando espacio. Es en este contexto donde la agroecología se va extendiendo, encontrando adeptos, se multiplican conocimientos, se incrementan resultados productivos y económicos, sobre todo en los productores independientes.

La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), es la abanderada en Cuba de la agroecológica con su Movimiento de Campesino a Campesino, lauros que se les reconocen a nivel nacional e internacional. Más de 15 años de duro trabajo, son suficientes para consolidar una experiencia a mostrar.

Ahora bien, ¿cuánto evolucionó este tipo de práctica desde su utilización por necesidad a una conciencia, una cultura de la utilización de la agroecológica como una alternativa efectiva, viable, necesaria, para producir sin contaminar los suelos, ni a los humanos, para convivir en armonía con la naturaleza? ¿En qué medida las políticas nacionales van orientadas a crear este compromiso político, más allá de mostrar sólo los resultados? ¿Qué sucederá con esta práctica cuando los nubarrones de la crisis económica se vayan despejando y acceder a los químicos, incluso a los transgénicos, no sea una opción casi inalcanzable como ahora para la mayoría de los productores?

Muchas son las preguntas y pocas las respuestas. Pero que comencemos un debate al respecto sería buen síntoma para que no nos sorprenda una lógica que impone la vida, sobre todo ahora que seguimos en medio de crisis económica y se demanda como necesidad de seguridad nacional, incrementar los niveles de producción de alimentos.

Reflexiones en el evento

Estas dudas surgieron y se debatieron con fuerza en las Jornadas de investigación y prácticas agroecológicas orientadas a la Soberanía Alimentaria celebradas en Bayamo, como parte de las acciones que promueve el Convenio.

El evento permitió integrar experiencias conceptuales y prácticas de tres provincias, con visiones de productores, directivos y facilitadores del Movimiento de Agroecología en Cuba y otras visiones de profesionales de vasta experiencia como los profesores de ISEC.

“Veníamos a un contexto que no conocíamos, estamos preocupados por eso, por el lenguaje, las técnicas a emplear, pero en el grupo hubo siempre un ambiente muy cálido, nos sentimos muy a gusto”, dijo Mamen Cuellar del ISEC, quien estuvo abordando en profundidad la necesidad de la participación social.

“Para construir una alternativa o una propuesta agroecológica coherente, debe contar con la participación de todo el mundo -sentenció Mamen-, es una garantía de éxito, de sostenibilidad, la gente debe sentirse protagonista del proceso en todas sus fases pues si no es algo impuesto que no propicia el empoderamiento, el protagonismo. A mí me pareció todo muy interesante”.

Ángel Calle Collado otro reconocido académico del ISEC, dijo que para ese Instituto “es una experiencia muy aportadora, interactuar con estos contextos latinoamericanos que llevan en sus esencias culturales las luchas sociales, por la reforma agraria, por ello la importancia de ver el componente social como factor indispensable en el tránsito a una agricultura orgánica, algo que potencia el Convenio de Soberanía Alimentaria y que se ha podido ver aquí en las intervenciones durante las jornadas y también en las visitas a las fincas que hemos realizado que son como faros agroecológicos”.

Algunas inquietudes para el debate

“Cuba de hecho es un ejemplo a citar en materia de agroecológica –comenta Mamen Cuellar de la Universidad de Córdova-, tal vez el propio bloqueo y las carencias lo han motivado bastante, aquí se inventan fórmulas y políticas interesantes que otros contextos deberían verse, sólo me queda una duda, en si la gente lo hace sólo por necesidad, porque no hay otras alternativas o porque se asume que se necesita construir un mundo sostenible de protección al medio ambiente, ¿si tenemos oportunidad de usar los fertilizantes o los químicos, seguiríamos utilizando la agroecología? Respeto el criterio de todo el mundo y dejo que cada cual construya sus ideas, pero es la duda o la pregunta que me hago”.

Según Ángel Calle Collado, reconocido académico español, “el tema de la agroecología en Cuba tiene un enorme potencial que no se da casi en ningún otro país, precisamente por el componente social, la capacidad de generar procesos comunitarios, que apoyen esa conformación de un nuevo tejido agrícola, no se da en muchos países, y por otro lado, Cuba viene de una experiencia de más de 15 años de trabajar estas prácticas”.

Sin embargo, acota algunos detalles que deben llamarnos a la reflexión, “una es la poca existencia de un debate sobre los transgénicos, si no hay debate, pueden estar coexistiendo dos prácticas que no son compatibles, no se puede hablar, ni pensar en una agricultura orgánica de conjunto con el uso de transgénicos, y esto hay que llevarlo a un debate, si no, no estaremos avanzando (…) esto puede ocasionar que las “bondades” de los transgénicos y sobre todo en momentos de crisis, logren avanzar más que la agricultura orgánica y entonces se obstaculice todo el rico proceso de experiencias y resultados que lleva adelante Cuba, esto es sin hablar de lo que esto traería para la pérdida de la biodiversidad”.

“Otra cosa que me preocupa –continúa en su reflexión Ángel- es que pienso que la transición agroecológica se apoya mucho en la necesidad, ¿qué quiere decir esto?, que si alguien viene con un nuevo paquete de la Revolución Verde (y los transgénicos pueden ser esta segunda revolución), es posible que se acepte, es decir hay un cambio por necesidad pero debe haber un cambio por conciencia, es decir, creerse que este modelo de la agroecología es un modelo, una alternativa real para la Soberanía Alimentaria, lo otro supone una dependencia de Cuba del exterior, tecnológica o de importación de insumos y alimentos. La agroecología es posible, está ahí, pero estos aspectos me hacen ver las cosas con cautelas todavía en Cuba”.

Epílogo

Los líderes indiscutibles del estas jornadas fueron los productores y así se les hizo saber. Ricardo Serrano, productor de avanzada de Granma, reconoció la preparación profesional de los especialistas asistentes y la valía de las experiencias que pudieron compartirse en terreno, sobre todo en las visitas a las fincas; Cosme, un cooperativista habanero, dijo que “lo importante ahora es llevar a nuestros productores todo lo que hemos podido compartir aquí, ya sea en la reunión de presidentes, en la junta, el intercambio a diario que vamos teniendo con nuestros campesinos. El programa agroecológico es muy amplio, es muy grande, y debemos trabajar para llevarlo adelante”; Ángel Ben de Bayamo no perdió un instante de las reflexiones y dice que su finca seguirá siendo una escuela.

En el sentir de los presentes quedó que si bien no se pudieron encontrar todas las respuestas, sí deberían existir más espacios de intercambio entre provincias como este para propiciar el debate necesario, esta fue una de las grandes lecciones aprendidas de las jornadas agroecológicas transcurridas en Granma.

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